Políticos adeptos al ocultismo

“Estamos en el equipo de muchos candidatos.  Les quitamos las malas vibraciones que les ponen para hacer daño o bloquear su carrera”.

Desde tiempos inmemoriales líderes de diversas culturas se esmeran en conocer o acceder al uso de prácticas mágicas y mistéricas con el fin de fortalecerse en el poder u obtener beneficios de diversa índole.

Dichas    prácticas    se realizan    sin    el    aparente conocimiento del público y de manera soterrada generalmente. Para ello, se recurre a diversos ‘expertos’ en estas artes ocultistas, llámese chamanes, brujos, adivinos, videntes, astrólogos, consejeros espirituales y un largo etcétera.

Así por ejemplo al dictador de Haití François Duvalier, más conocido como Papa Doc, que tomó el poder en 1957 y solo fue interrumpido por su muerte en 1976, siguiéndolo en su mandato su hijo llamado Baby Doc. Cabe mencionar que el dictador F. Duvalier fue médico, pero al mismo tiempo un devoto practicante del vudú, que se autoproclamaba como sacerdote de este credo.  Estuvo también muy relacionado con prosélitos y sacerdotes de esta creencia de origen africano, e instauró un gobierno de terror y de culto hacia él mismo, con miles de asesinatos y otros crímenes.  Su megalomanía lo llevó a cometer excesos con terribles consecuencias para su país y su pueblo.

Por   otro   lado, en   México, diferentes   políticos, entre   ellos   presidentes, congresistas, etc., recurren a brujos para hacerse sus “limpias”, y de esta forma, según sus sistemas de creencias, poder tener mejores “vibras” o energías para sus actividades políticas, sociales, económicas y personales. En ese sentido, según José Gil (2007) (citado en Nájar, 2014), autor del libro “Los Brujos del Poder”, los políticos “necesitan confianza para ganar elecciones y gobernar”.

Así lo afirma también Antonio Vázquez, denominado el brujo mayor de México: “Estamos en el equipo de muchos candidatos.  Les quitamos las malas vibraciones que les ponen para hacer daño o bloquear su carrera”.

En Argentina también encontramos referencias al vínculo entre el ocultismo y la política. Según el periodista Gisell Rumeau(2016), puede mencionarse el caso de Juan Domingo Perón y su consejero ocultista José López Rega, quien incluso llegó a ser ministro de Estado.  Ambos estuvieron involucrados en una etapa de violencia política en los años setenta.  Asimismo, el que fue también presidente de los argentinos, Carlos Menem, tenía una marcada preferencia por recurrir a videntes, adivinos y astrólogas tales como Blanca Curi, Lily Sullos e Ilda Evelia Romanelli.

También Fernando de la Rúa tenía como astróloga a Mabel Iam, y por su parte Eduardo Duhalde acudía a la vidente Herminda Pifarre. Néstor Kirchner tuvo vínculos ocultistas con Alí Hindie. Y en el caso del presidente Alberto Ángel Fernández, según sus propias declaraciones en medios de comunicación en agosto del 2020, recurre a los consejos de una astróloga de nombre Vilma Ibarra, la cual le hizo su “carta astral” (Cagl.tv, 2020). Más reciente son públicas las referencias y loas al ocultismo por parte del actual presidente de la Argentina Javier Milei y su hermana Karina Milei.

En el caso de Venezuela son conocidos los vínculos del expresidente Carlos Andrés Pérez con una ocultista.  Pero también son de interés particular la relación de Nicolás Maduro y la santería.

Nicolás Maduro según David Placer (2015), ha adoptado la santería cubana y la doctrina del gurú indio Sai Baba como si fuera política de Estado. El reportaje de Francisco Sanz (2019) “Nicolás Maduro vive rodeado de santeros cubanos”, da cuenta de estas prácticas.

Fuente: Perspectivas Revista de Ciencias Sociales