
Aunque se sabe que la fuente de los horóscopos, la astrología, es una pseudociencia ¿por qué las personas continúan comprando cartas astrales, consultando horóscopos o adquiriendo artilugios mágicos (que en realidad carecen de las supuestas propiedades fantásticas que se les atribuyen)?
El horóscopo y la astrología son utilizados de forma muy habitual para predecir el futuro. Son muchos los periódicos y páginas web que obtienen un número importante de lectores a causa de que incluyen predicciones diarias en función del signo zodiacal, no siempre siguiendo los métodos matemáticos y astrológicos “oficiales”.
No obstante, no sólo las interpretaciones de los diarios y de las webs son altamente susceptibles de ser falsas, sino que el propio horóscopo es una estafa.
¿Qué es el horóscopo?
“Horóscopo” es un término de origen griego; “horoskopos” proviene de las palabras “hõra” (que se traduce como “tiempo”) y “skopeo” (“examinar”, “observar”).
La palabra hace referencia al sistema pseudocientífico usado para predecir el futuro de una persona en función de las posiciones de los astros en su nacimiento o en otro momento especial. Quienes interpretan estos signos son llamados astrólogos.
En la astrología occidental las predicciones se basan en la posición del sol, mientras que en el horóscopo chino se tiene en cuenta también la de la luna puesto que está basado en un calendario lunisolar y no en uno solar.
Bases científicas

Se han llevado a cabo numerosos estudios con metodología científica para estudiar las hipótesis que proponen la astrología y el horóscopo, incluyendo estudios longitudinales con técnicas de control fiables.
Ninguno de estos estudios ha encontrado que la probabilidad de que los astros influyan en nuestra psicología sea superior a la de tener un rasgo de personalidad determinado por azar. Por tanto, podemos decir que las bases científicas del horóscopo son nulas ya que hay suficiente evidencia como para afirmar que la posición de los astros en el momento de nacer no influye en la personalidad.
Desde la astrología se han propuesto diversos mecanismos por los que los astros podrían influir en nuestro comportamiento, como el electromagnetismo y la gravedad, pero son escasamente plausibles desde un punto de vista físico.
Debido a estos motivos el horóscopo y la astrología se clasifican dentro del término “Esoterismo”, referido a prácticas no basadas en la ciencia sino en métodos aparentemente arbitrarios cuyo aprendizaje requiere ser entrenado por supuestos expertos.
Si la astrología fuese una ciencia, ¿cómo es posible que, en un horóscopo, escrito por (al menos en teoría) diferentes astrólogos, nos encontremos predicciones muy variadas, cuando no directamente en oposición? Normalmente ni siquiera son predicciones, más bien órdenes sobre qué hacer. A esto le podemos sumar el ejemplo que Carl Sagan exponía magníficamente sobre gemelos. Imaginemos dos gemelos que nacen, naturalmente, en el mismo lugar y con apenas unos minutos de diferencia. Es decir, los planetas estarán en el mismo lugar en el firmamento. ¿Cómo es posible que uno viva hasta la vejez, disfrutando de una vida plena y tranquila, y el otro, sin embargo, fallezca en su infancia (por un accidente, enfermedad o el motivo que prefiramos escoger)? Se han llevado a cabo pruebas, incluso, para intentar comprobar si un astrólogo pudiera, realmente, predecir la personalidad de alguien de quien solo conoce su lugar y fecha de nacimiento (no olvidemos que, a fin de cuentas, eso es lo que aseguran que es necesario para poder predecir todo lo demás). ¿El resultado? No eran capaces de hacerlo.
Pero, si todo esto carece de base científica alguna, si el cuerpo humano no tiene “energías que necesiten ser equilibradas” ni las estrellas o planetas dictan nuestra personalidad o destino… ¿Por qué podemos comprar cartas astrales, consultar horóscopos o adquirir artilugios mágicos (que en realidad carecen de las supuestas propiedades fantásticas que se le atribuyen)? Por un lado, porque hay gente con la suficiente falta de escrúpulos para aprovecharse de aquellos que, bien por desesperación, bien por confusión o bien por simple falta de conocimiento, buscan ayuda, y hay aquellos que están dispuestos a adquirir esas falsas promesas que pondrán orden en su vida.
El horóscopo es sólo una estafa más

Hay muchas pseudociencias, es decir, disciplinas que se autopresentan como científicamente plausibles pero que en realidad no siguen el método científico ni tienen pretensión de hacerlo. En general estas prácticas esotéricas se basan en premisas falsas y/o utilizan métodos arbitrarios.
Es importante dejar claro que, mientras que las ciencias son consideradas como tal porque sus perspectivas se derivan del conocimiento científico previo, las pseudociencias hacen afirmaciones similares pero no tienen un cuerpo investigativo sólido que las avale, de modo que en muchas ocasiones intentan aprovecharse del estatus que confiere el calificativo “científico” sin haber sido capaces probar sus hipótesis.
El sesgo de confirmación y el efecto Forer, que han sido ampliamente demostrados por la ciencia, pueden ser suficientes para afirmar que el horóscopo es una estafa, si los sumamos a los estudios que han refutado la hipótesis de que la posición de los astros en el momento del nacimiento influya en la personalidad.
Fuentes: NewYorkTimes.com / PsicologíayMente.com / MClaire.es
