Los líderes espirituales no son algo nuevo en India, donde los hay más per cápita que en cualquier otra nación. Sin embargo, ya no se trata de un conjunto de creencias o de fe personal; es también una industria boyante, cuyo valor se estima en millones de dólares.
A veces te preguntarás cómo pudo Hitler convencer a tanta gente y que sus ideas dieran lugar a una de las mayores atrocidades de la historia de la humanidad. Sin embargo, no hace falta irse a referencias de tales dimensiones, ni de años atrás. Actualmente existen líderes que arrastran a miles, millones de seguidores con ideas radicales en todos los ámbitos: político, religioso, medicina…
Según Steve Taylor, escritor y profesor titular de psicología en la Universidad de Leeds Beckett (Reino Unido), cuando somos niños, nuestro “sostén” psicológico son nuestros progenitores. Ellos son quienes garantizan nuestro bienestar y solucionan nuestros problemas. Esto cambia en la adultez cuando desarrollamos nuestra autonomía personal, sin embargo, hay personas que “abdican” de su propia responsabilidad a la hora de pensar, de contrastar y ser críticos, así que delegan todo esto en otras personas. Son entonces los “gurús” carismáticos los que piensan por nosotros cuando nos dejamos llevar por ellos. Siempre estaría bien recordar que no es lo mismo poseer ideas a que las ideas o peor aún un gurú, te posea a ti.
«¿Lo puedo abrazar?», pregunta Shruti, una niña de Delhi, que estaba desesperada por tener una audiencia con su gurú. Pero la gran multitud, de varios miles de devotos, impidió que lo pudiera alcanzar. Se la veía ansiosa por lograr al menos poder ver de lejos al hombre por el que había viajado desde tan lejos.
Shruti es una de los muchos devotos de Sri Sri Ravi Shankar, uno de los líderes espirituales más populares de la India moderna. Y no es sólo popular en casa: tiene una presencia en más de 150 países en todo el mundo y sus seguidores se cuentan en millones.
Meditación y lentejas

Los líderes espirituales no son algo nuevo en India, donde los hay más per cápita que en cualquier otra nación. Lo que ha cambiado recientemente, sin embargo, es que ya no se trata de un conjunto de creencias o de fe personal; es también una industria boyante, cuyo valor se estima en millones de dólares.
Hoy en día, además, hay innumerables empresas derivadas de estos gurús -desde música y videos de pago, hasta turismo y canales de televisión, pasando por portales espirituales que le permiten a los seguidores presentarle sus respetos a sus dioses por internet, previo un aporte.
El cuartel del imperio de Sri Sri Ravi Shankar ocupa un imponente terreno que se extiende por más de 40 hectáreas en la sureña ciudad india de Bangalore. Hay un suntuoso ashram (lugar de meditación y enseñanza hinduista), numerosos «centros de recursos» y una escuela para el estudio de Vedas, los cuatro textos que fueron la base de la desaparecida religión védica, previa al hinduismo. También cuenta con una enorme cocina que alimenta a 5.000 devotos todos los días.
Llenando el vacío

Paseando por el complejo, llama la atención la gran variedad y gama de mercancías que se han desarrollado a partir del gurú. No se limita a discos y libros; productos como cremas bronceadoras, champú y medicinas también están a la venta.
El profesor Dipankar Gupta ha estado explorando esta tendencia en la que la religión y espiritualidad se transforma en una industria multimillonaria que, en algunos casos, convierte a los gurús en megarricos.
Sri Sri Ravi Shankar, por ejemplo, está en el puesto 8 de la lista de Forbes de los líderes más importantes de India.
Gupta cree que una de las razones por las cuales estos gurús tienen tanta influencia es que llenan un vacío que deja el Estado. Muchos proveen seguridad social, educación y salud a la gente que de otra manera virtualmente no tiene acceso a esos servicios.
Cómodamente espirituales

Lo que le preocupa a Gupta es que «algunos de estos gurús viven esplendorosamente». Desde su punto de vista, «eso no conjuga con su persona espiritual».
¿Qué siente Sri Sri Ravishnkar respecto al dinero habiendo asumido tal posición en algo tan espiritual?, le pregunto. «La espiritualidad no tiene precio, sin embargo se hacen ciertos cargos para costear los gastos del programa y no hay nada malo en eso», declara, en conversación con la BBC.
No obstante, la cantidad de dinero supera el mero costo de los gastos, le señalo, y me responde poéticamente: «La fastuosidad es contraria a la espiritualidad, pero la comodidad, no. La austeridad no tiene que implicar sufrimiento. Uno no tiene que vivir en una choza con goteras, con frío y sólo una cobija. Eso no es señal de espiritualidad. Cuando hace calor no tienes que estar bajo el sol para ser espiritual… ¡puedes tener aire acondicionado, sin problema!».
Buen negocio

Los miles de devotos no parecen percibir las aparentes contradicciones mientras bailan al aire abierto, meditan con su gurú y se alimentan del arroz y las lentejas que les sirven en la cocina de su líder espiritual. Todos parecen sentir que la transacción sale a cuenta.
Entre tanto, Nitish Kashyap, un joven estudiante que acudió al centro en busca de respuestas a sus preguntas, volvió desilusionado. «En el ambiente del campamento es fácil sentirse relajado pero apenas volví a la vida real, me di cuenta de que nada había cambiado… fue un desperdicio de dinero». Pero Nitish parece estar en la minoría.
Cualquiera que sea su valor espiritual, el buen marketing y la publicidad le han ayudado a estos gurús a ser poderosos en la India contemporánea y sus congregaciones los aúpan.
Fuente: BBC
