¿Le pagarías a alguien para que solo te mire, unos segundos, creyendo que esa mirada te beneficiará espiritualmente o incluso podrá sanarte de alguna enfermedad que te aqueja? Miles ya le han pagado.
Josip Grbavac de Croacia, más conocido como el curandero Braco lleva décadas beneficiándose de quienes se dejan seducir por el marketing que le rodea.
Braco sale al escenario, no dice nada, no hace nada, solo mira fijamente a los espectadores que esperan ser sanados por su mirada durante escasos minutos y se va. La entrada a tan curioso encuentro no es costosa, alrededor de 20 euros, pero la asistencia es nutrida y siempre hay muchos países esperando su visita. Además, su maquinaria de merchandising vende con éxito libros, CD y también joyas de oro incrustadas de piedras preciosas que cuestan varios miles de euros. Todo decorado con su símbolo personal: un sol de trece puntas.
Heredero de un espiritista
Nacido el 23 de noviembre de 1967 en Zagreb, Croacia, la vida de Braco dio un giro transformador después de conocer a Ivica Prokić, un espiritista autoproclamado profeta y sanador, a principios de la década de 1990.
Prokić fue su mentor y finalmente lo aclamó como un sanador visionario y sucesor de su imperio de curación. El método de Braco no consiste en hablar, tocar, diagnosticar o tratar a quienes vienen a verlo. En cambio, se para en una plataforma y mira en silencio a su audiencia.
El mentor de Braco, Prokić, tuvo un final dramático en su vida en 1995 cuando una ola rebelde supuestamente lo arrastró mientras los dos estaban en una playa en Sudáfrica. Este incidente, ocurrido en circunstancias misteriosas, llevó a los admiradores de Prokić a unirse en torno a Braco, viendo en él al sucesor espiritual de Prokić.
El quehacer de Braco está marcado por una cuidadosa ambigüedad. No afirma directamente poseer ninguna habilidad sobrenatural o curativa. Pero de forma implícita lo presentan como un “sanador”, puesto que el portal web del gurú advierte por ejemplo que: “Braco viaja por todo el mundo desde 1995 para compartir su mirada con los demás. Los ‘encuentros de mirada’ no reemplazan el tratamiento o la consulta médica. En el caso de las mujeres embarazadas, aconsejamos que solo se unan a las ‘sesiones de mirada’ luego de finalizar el tercer mes de embarazo”.
El abuso del gurú
El gurú Braco The Gazer [Braco, el que te mira] no abre la boca en público ni concede entrevistas. Es parte de su marketing. Todo reside en su mirada triste, comprensiva, escrutadora. «Cuando nos buscamos a nosotros mismos», dice su teoría, «necesitamos un espejo, para poder presentarle a nuestra conciencia lo que realmente somos, pero no reconocemos». Por supuesto… Él es ese espejo, el gurú, para quienes le siguen.
Varios de los que buscan con ansias recibir la mirada del gurú afirman que sus problemas se resuelven, que su salud mejora, que «se han descubierto a sí mismos» y que hay algo de «energía divina» en él. Calificativos recurrentes en el contexto de la Nueva Era.
«Todo esto demuestra hasta qué punto está confundida esta generación. La gente vive en la oscuridad», comenta al National Catholic Register John Esseff, sacerdote desde hace 65 años, más de cuarenta de ellos como exorcista: «No son conscientes de dónde puede venir todo esto, de que podría tener una fuente diabólica. Solo hay una fuente de luz y de sanación, que es Dios».
Fuentes: Religion en Libertad, National Catholic Register
